01/11/2019

Articulos - Clínica

El término deconstrucción fue acuñado por el filósofo Jaques Derrida como un intento de definir la posibilidad de quebrar las certezas instituidas, buscando interrumpir el orden lineal devenido estructura.

Esta noción sirve como disparadora para pensar el trabajo analítico con los adolescentes, y sus múltiples matices.

La Adolescencia es un tiempo en el que se transitan varios conflictos, duelos, angustias, incertidumbres.

El cuerpo crece, incomoda, dejando atrás el de la niñez. Los Otros primordiales ya no son los padres "ideales" de la infancia. En el mejor de los casos, la búsqueda de modelos identificatorios y grupos de pares permiten una salida a la exogamia habilitando caminos posibles por donde transitar en la búsqueda de proyectos propios.  

Se trata de un tiempo que exige rebelarse, desprenderse de los modelos que van perdiendo credibilidad, que ya no se sostienen con la misma firmeza que antes.

Son los jóvenes los que llevan como bandera el fervor y la convicción que permiten cambios sustanciales en la sociedad.

A lo largo de la historia, muchos de los protagonistas que pudieron romper con modelos hegemónicos, crear conciencia social y llegar a convertirse en genuinos líderes revolucionarios, fueron adolescentes.

En la actualidad, esta búsqueda de construcción de identidad a partir del proceso de deconstrucción, del cuestionamiento y de la ruptura con nociones arraigadas, se ve reflejada en los movimientos juveniles. Feministas, proteccionistas, defensores de derechos, portadores de esa voz que muchas veces no se quiere escuchar y que frecuentemente se desvaloriza.

La Adolescencia es un tiempo de conflictos, como ya se mencionó, que muchas veces se manifiestan en el dispositivo terapéutico, asociados a una falta de sostén parental y la dificultad para encarnar un semblante.

M, joven de 17 años, se presentó en el servicio infanto-juvenil de salud mental del Hospital, con una angustia desbordante. Transcurrieron algunas sesiones hasta que, controlado el llanto, pudo hacerse presente la palabra. Una situación de abuso por parte de su hermano, dos años menor , la había llevado a tomar la decisión de comenzar un tratamiento.  Denuncias mediante , un "escrache'' por las redes sociales y varios meses de elaboración, hicieron posible disminuir su angustia. Gracias a sus fuertes convicciones: feminista militante y vegana, fue encontrando un sostén que surgió al ver reflejado en sus pares su propio padecimiento. De este modo, logró compensar la falta de acompañamiento que había vivido en el ámbito familiar.

¿Cómo construir desde cimientos agrietados?

Considero que estas búsquedas de modelos identificatorios propios de la adolescencia, a la circunstancia que se expresa con el neologismo "sororidad", este conjunto de ideales y voces permiten un alivio a los turbulentos conflictos propios de este tiempo de duelos y de angustias.  

Deconstruir para construir, para sostener, para avanzar y encontrar un horizonte que habilite el deseo.                                                            

 

Lic. Julia Gurfinkel

M.N: 62108

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